POLÍTICA ZOOM / Ricardo Raphael / M68: archivo sin reservas

Fuente: El Universal




Antes de que se vaya el Estado Mayor Presidencial, que haga públicos sus
archivos, lo mismo que el Cisen. También debería abrirse el Ejército,
respecto a los expedientes en su poder relacionados con violaciones a los derechos humanos.

Esta fue la propuesta que el día de ayer hizo Alejandro Encinas, futuro
subsecretario de derechos humanos, durante el evento M68: archivos sin
reserva, organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM) y el Archivo General de la Nación (AGN).

Cayó bien el mensaje porque en los últimos veinte años, el gobierno
mexicano ha sido incongruente —por decir lo menos— a propósito de la
apertura de los archivos públicos.

Con la llegada de Vicente Fox a la Presidencia se abrieron las cajas
donde estaban guardados algunos de los secretos principales del régimen
priista. Por ejemplo, el archivo de la antigua Dirección Federal de
Seguridad (DFS) fue trasladado al AGN para que pudiera consultarse de
manera libre.

También la Secretaría de la Defensa (Sedena) hizo lo propio con algunos
de sus expedientes, entre ellos lo relacionado con su participación
durante el movimiento del 68.

Sin embargo, en ambos casos hubo restricciones importantes. Los
investigadores que recibieron esta documentación aseguran que el
Ejército rasuró sus archivos y que prácticamente no hizo público nada
que tuviera que ver con su participación frente a las guerrillas de los
años setenta.

En lo que toca al archivo de la DFS, el ánimo aperturista igual duró
poco: funcionarios del Cisen fueron enviados al Archivo General para que
censuraran los documentos de la DFS.

Desde entonces la Secretaría de Gobernación —patrón a la vez del Cisen y
del AGN— instruyó para que toda la documentación relativa al desempeño
de las Fuerzas Armadas, la PGR o la Policía Federal fuera tasajeada.

Esta actitud oscurantista podría cambiar con el gobierno de Andrés
Manuel López Obrador, una vez que el Cisen se divorcie de la Secretaría
de Gobernación. No habría ya motivo para que esos censores continúen
invadiendo territorio del AGN.

A este argumento se suma un precedente fundamental: la declaratoria
sobre la liberación de los archivos relacionados con el movimiento del
68, que recién fue votada por el pleno del Inai. Gracias a esta
resolución el M68: ciudadanías en movimiento, será un archivo protegido
frente a las reservas injustas o arbitrarias.

Este precedente deberá servir como criterio futuro y principal para las
autoridades que custodian los archivos públicos, y para aquellas que
garantizan el acceso a la información.

Así como se abrieron los archivos del 68 igual tendrían que salir de su
cautiverio, (utilizo aquí una expresión de Alejandro Encinas), otros
expedientes tales como los relativos a la guerra sucia, o más
recientemente, los documentos que registran las violaciones graves a
derechos humanos relacionadas con la cruenta guerra por las drogas.

Es momento para que todos los archivos que son de interés público se
publiciten, sin cortapisas ni restricciones. Muy en concreto aquellos
relacionados con los abusos de autoridad, la corrupción, el terrorismo
de Estado y la violación de derechos humanos.

ZOOM: Ayer el rector de la UNAM, Enrique Graue, recordó que “es a
través de la historia documental que la verdad puede surgir sin
dobleces” o, dicho en los términos de Lourdes Morales, coordinadora de
la Red por la Rendición de Cuentas, sólo “los archivos sin reservas
pueden producir una memoria sin reservas”.