DUDA RAZONABLE / Carlos Puig / De las islas imaginarias de Palinuro

Fuente: Milenio




Leí a los 21 años Palinuro de México. Puedo decir que me convirtió en verdadero lector, que cambió mi vida. Lo leí un par de veces en los siguientes 30 años y leí el resto de lo escrito por Fernando del Paso.

Ayer recurrí a mis subrayados de la primera edición que me regaló Carlos Marín. Escogí el que reproduzco aquí porque es el que cabe, redondo, en este espacio. Cuando Palinuro recorre la Isla de la Estadísticas y los Promedios.

“En la cual, y según le explicó el guía todos los habitantes viven un promedio de sesenta años. Pero esto no quiere decir que unos vivan ochenta y cinco, otros cuarenta y otros cincuenta y cinco y que el promedio sea sesenta. No, esto solo quiere decir que todos los habitantes viven exactamente sesenta años: ni un día más, ni un día menos. Y quiere decir, también que todos los habitantes de la Isla duermen un promedio de cada ciento setenta y cinco mil horas del total de quinientas veinticinco mil que viven. En la Isla de las Estadísticas y los Promedios –continuó diciendo el guía– prevalece el orden absoluto: todos los ciudadanos de cada generación nacen al mismo tiempo. Duermen después de un tirón, todas las horas promedio que deben dormir. Se despiertan al mismo tiempo, y comen durante sesenta y cinco mil horas continuas, para luego hacer el amor cuatro mil doscientas tres veces seguidas y llorar después a lo largo de veinte días, reírse sin parar dos semanas y media, aburrirse cinco años, trabajar ciento cincuenta mil horas, atarse las agujetas de los zapatos treinta y dos mil setecientas ochenta y cuatro veces, caminar diecinueve mil seiscientos kilómetros, estornudar treinta y cinco mil veces seguidas y preguntarse, a lo largo de seis meses y medio, con todos sus minutos y segundos, cuál es el propósito de la isla y cuál es el objeto de todo lo que hacen y dejan de hacer en su vida. Tras lo cual se pasan cincuenta y seis mil horas teniendo ilusiones y tres años y medio temiéndole a la muerte, para morir, al fin todos en el mismo instante, pero de distinta muerte. Luego permanecen muertos una eternidad como promedio”.

Que descanse, una eternidad, quien hasta ayer era nuestro mayor escritor vivo.

@puigcarlos